Entrevista con Diego Santos, gerente de Surfin

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“Cada mañana me levanto de un salto de la cama como jamás había hecho antes”

Diego Santos es espontáneo e impulsivo, pero a la vez cauteloso y reflexivo. Una combinación paradójica que hace que las cosas en su empresa, Surfin, vayan “un poco más lentas de lo que me gustaría, pero con la satisfacción de que estoy dando de mi lo que nunca podría imaginar”. Surfin es un proyecto personal que lleva mucho tiempo queriendo llevar a cabo, y que se ha hecho realidad tras cursar el plan de formación de habilidades emprendedoras “Escola de Emprendedores. Campus do Mar”.
Diego, Surfin

¿Por qué decidiste formar parte de la Escola de Emprendedores. Edición Campus do Mar?

Estaba en el periodo de planificación de Surfin, tenía muchas ideas y estaba acabando la primera versión de la web cuando me matriculé. El título “Campus do Mar” resultaba alentador para una idea como la mía, y por primera vez en mucho tiempo tenía una necesidad real de saber cosas, sobre todo de ciertos aspectos empresariales que por mi formación se me escapaban. Fue una de las pocas veces en mi vida que quería que llegase el día siguiente para saber un poco más.

¿Qué sucedió al finalizar el programa?

Fue un momento agridulce. Da pena cerrar ciertas etapas. Al terminar el curso me surgió un contrato como becario en el Ministerio de Agricultura. Pero además me puse a tope con Surfin, y le dedico cada minuto libre que tengo. Así que, desde ese momento estoy viviendo en un estrés permanente.

¿Cómo es la sensación de emprender algo por tu cuenta?

Al finalizar el programa te sientes igual que cuando te independizas por primera vez. Te puede llegar a abrumar lo grande que es el mundo ahí fuera, y que el más tonto hace relojes. No queda más remedio que ponerte las pilas, leer y preguntar mucho para saber todavía más. Me gustan los retos y muchas veces me marco triples saltos mortales. Pero a la vez soy consciente de que la piscina está con el agua justa.

¿Hay algún aspecto negativo?

Yo reinvierto lo poco que ingreso, y gasto lo que ahorro, pues cada día se me plantean situaciones que pueden ser importantes para el desarrollo de mi negocio. En este sentido, echo de menos que después de este tipo de programas de formación esté presente alguno de los organismos públicos que pueden dar alguna ayuda para desarrollar tu proyecto. Sería increíble poder contar con un fondo económico que te permita vivir dignamente, mientras uno le dedica el cien por cien de su tiempo a trabajar, desarrollar y testear su proyecto.

¿Es el mar un sector con posibilidades para emprender?

Aunque desde un punto de vista natural el mar ha sido más nuestra cloaca que nuestro tesoro, su potencial es muy alto. Desde el punto de vista de turismo el mar es y será siempre un punto de atracción. La playa vende por sí sola, y se está creando valor añadido con el turismo marinero y deportes náuticos como la vela o el Surf. En “Escola de Emprendedores. Campus do Mar” he visto proyectos apasionantes que jamás hubiese imaginado. Todo tipo de profesiones y empresas que se pueden vincular al mar mejorando sistemas de producción, elaboración, calidad o logístico… creando valor. En este sentido tengo las ideas muy claras. Siendo gallego, “Para mariñeiros nós”, y si alguien tiene que explotar el mar somos nosotros.

¿Cómo surge Surf-in?

Tras trabajar dos años como becario en la Oficina de Turismo de España en Singapur, volví a España, donde me dediqué a surfear y a avanzar en mi proyecto de doctorado: “Desarrollo turístico a través del Surf”. Me denegaron varias becas de investigación y no conseguía trabajo, así que estaba frustrado. Pero tenía un proyecto interesante, creía en él, y tenía claro que podía ser un elemento catalizador de la economía de la región, así que tenía que darle una vuelta. Es difícil dar en la tecla y al final te tienes que adaptar a las necesidades del mercado volviéndote más realista. Entonces se me ocurrió que podía tener un hueco una guía de turismo especializada en surf. Después, en cuanto al nombre, necesitaba algo sencillo y fácilmente identificable, así que surgió Surfin.

¿Cuál es tu valor añadido?

La calidad y la profesionalidad, pero también quizás la experiencia y la formación. He llegado aquí a través de diferentes experiencias profesionales y vitales. He pasado por muchos escalones en la industria turística y del surf (investigación y promoción turística, monitor, formador y practicante de bodyboard), por lo que el concepto que desarrollo debería conocerlo muy bien. Además, el ser “pequeño” te da una adaptabilidad y flexibilidad que no te da una empresa grande. Llevo el proyecto tan dentro que si un cliente tiene una necesidad, no descanso hasta poder proporcionarle una respuesta. Soy fiel seguidor del longlife learning y de evolucionar continuamente. Eso tiene que reflejarse en Surfin.

¿Cómo está siendo la experiencia?

Brutal. Es la mejor experiencia de mi vida en algunos aspectos y, la más estresante. Toco techo muchos días, lo que me carga de energía para continuar. He participado en Laboralia compartiendo escenario con tres “súper cracs” y un periódico me ha citado como “experto”. Cosas inimaginables hace menos de medio año, y que me esbozan una sonrisa reconfortante de que algo debo estar haciendo bien. Es importante comprobar de vez en cuando que tu trabajo no es en vano, aunque el rédito económico sea bajo. Más importante que el dinero es que la vida te regale experiencias y te sorprenda.

Es un gran esfuerzo…

Puede que esté perdiéndome muchas cosas por esto, pero quizás un día pueda dedicarme a lo que me gusta, y en ese momento habrá merecido la pena. No tengo miedo al fracaso, pero no me gustaría fallarle a la gente que está confiando en mí. Quizás por eso cada mañana me levanto de un salto de la cama como jamás había hecho antes, con ganas de enfrentarme a los retos del nuevo día.

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